lunes, abril 3

El movimiento Teocon

Hoy, leyendo un periódico, me he encontrado con una referencia a la creación de un nuevo partido político en Italia. Hace unos días también leí algo relacionado con el asunto. Y ha venido a coincidir esto con la reunión del Partido Popular Europeo en Roma, la participación en la misma de nuestro genio particular autonómico que es Ovidio Sánchez, y las reflexiones emitidas "urbi et orbe" por el Papa Ratzinger.
Me interesan especialmente las reflexiones del Jefe de Estado del Vaticano. Y me deja atónito la noticia relativa a la creación de este nuevo Partido que no se sabe muy bien qué nombre lleva, pero que algunos han bautizado como el Partido del Papa, y que se caracteriza por querer llevar a la arena política el ideario cristiano.
Me pregunto si al Vaticano podrá llevarse algún día un ideario social y laicista de organizaciones no religiosas.
Pero al margen de la pregunta fácil, no puedo evitar hacerme eco de la crítica contundente que lanzó el otro día el St. Ratzinger a lo que el llama cultura de la muerte. Los que defendemos que el laicismo es un principio inexcusable que ha de regir toda sociedad democrática, encontramos a la curia vaticana afirmando lo contrario, y envenenando el aire que se respira sosteniendo cosas tales como que la religión ha de tener una presencia palpable y notoria en la vida pública. Es claro que este planteamiento choca directamente con los posicionamientos laicistas, que consideran a la religión como algo propio del ámbito privado de cada individuo, sin que pueda influir en todo el entramado social.
¿Qué considerará el Sr. Ratzinger que se debe hacer con aquellos que profesan otras religiones tan verdaderas como la suya? ¿Habrán de someterse musulmanes y ateos, por citar dos ejemplos, a los dictados y principios cristianos?
No es posible a estas alturas ignorar que la Iglesia Católica ha tomado una deriva que la llevará a un enfrentamiento con gran parte de los entramados sociales europeos. Para muchos ciudadanos la Iglesia ya no es el vehículo cómodo en el que viaja la religión, sino que es política partidista pura y dura, y además alineada con un bando concreto: con la derecha más conservadora, arcaica y petrificada por el tiempo.
No es buena esta mixtura político religiosa en la que un partido es una religión y una religión un partido. Y miedo me da que la derecha española haya entrado también en este juego. Más teniendo en cuenta el precedente histórico de nuestro país.
De todos es sabido que las sociedades democráticas se han construído sobre la base de la aceptación de las diferencias de pensamiento y de credo ¿por qué las religiones -enfrentadas en muchos casos con los modos de vida actuales de forma visceral- han de regir la vida de aquellos que no las profesan?
Eterna pregunta que no contestará el Teocon o movimiento conservador en torno a dios... a un dios.

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