martes, julio 7

Bajarse del limbo: autocrítica postelectoral


Hace pocos días publicaba una foto de la alcaldesa de Valencia, medio enloquecida, festejando con el hombre de las insidias el triunfo en las elecciones europeas.
Del mismo modo que no suelo entretenerme con las victorias tampoco lo hago con las derrotas. Y más en este caso, donde ya llego a un nivel de saturación difícil de soportar.
El caso es que en el día de ayer volví a encontrarme con mi admirado Gregorio Peces Barba, con quien en este caso no estoy muy de acuerdo en el análisis que hace; pero no dejo de reconocer que hay un punto en el que sí tiene razón: el acogotamiento que a veces se exhibe frente a determinadas actitudes sostenidas desde la representación del dogmatismo religioso.
En lo demás, ni tengo tan buena y general opinión sobre los compañeros brillantes e ilustres, ni creo que haya que recular en la cuestión de la autorización parental para la interrupción del embarazo cuando se trate de mujeres mayores de dieciséis años; me cuesta digerir eso de que el partido puede ser rehén de los propósitos del "ala izquierda", y que pese más en la voluntad del votante socialista la reforma de la normativa sobre el aborto que los encargos al alfayate.
Hay además en el artículo una referencia que merece también un calmado pensamiento: "La autocrítica". Con frecuencia he escuchado eso de "Hagamos autocrítica. Seamos serios, reflexionemos y hagamos autocrítica"; y luego el que te "autocritica" te pone verde sin dejarte hueco para respirar siquiera. Quizá soy muy sensible a la expresión tras leer una biografía de Mao Zedong - que utilizó la "autocrítica" como método de represión- , pues interpreto que el término se emplea incorrectamente para titular el artículo. Autocrítica es la que nos hacemos a nosotros mismos...¡Pero nosotros mismos! Cuando ponemos "a parir" lo que hacen los demás -por ejemplo, en el caso que nos ocupa, legislar impopularmente-, no podemos hablar de autocrítica. Criticamos sin más. No sé si del texto de Peces Barba se puede extraer la clara intencionalidad del autor de ejercer esa reflexión íntima y personal, con ánimo de examinar los errores cometidos; o si por el contrario, actúa más bien como azote de alguna ministra cuya actitud, con la complacencia del gobierno, nos ha llevado nada menos que a perder las elecciones. Sea como fuere el artículo merece la pena... Aunque sea para autocriticarlo un poquito, si se me permite la gracia.


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Después de perder las elecciones europeas ante el PP, con una diferencia apreciable de votos populares y con dos parlamentarios menos, parece prudente que los socialistas realicemos un ejercicio de autocrítica, lúcido, profundo y responsable. Sería absurdo cerrar los ojos y buscar justificaciones optimistas, como el Cándido de Voltaire, pensando que seguimos estando en el mejor de los mundos posibles.
¿Por qué el PSOE perdió las europeas con buenos candidatos y medidas razonables contra la crisis?
Es impopular la negativa a informar a los padres del aborto de menores
Es evidente que no se puede culpar a los candidatos que encabezaban nuestra propuesta, Juan Fernando López Aguilar y Ramón Jáuregui. Son personas representativas de nuestra ideología, competentes y desde hace años entregados al desarrollo y la lucha por el socialismo. Otros candidatos como Carmen Romero, Miguel Ángel Martínez, Magdalena Álvarez, Guerrero, Sánchez Presedo, Luis Yáñez son igualmente estimables y representativos de los valores del socialismo y de la historia de nuestro partido. Quizás el único pero que se podía poner a sus destinos es que algunos podrían haber seguido prestando su esfuerzo a la política nacional en puestos representativos con mayor experiencia que algunos o algunas jóvenes que les han sustituido. A veces, como en el caso de Ramón Jáuregui, puede parecer que se le envía a un exilio dorado retirándole del núcleo político por excelencia que es el Congreso de los Diputados. La sola sospecha de que se trata de alejar a posibles excelentes sustitutos produce irritación y disgusto.
Tampoco creo que la razón de la derrota que se presenta como la más habitual, la crisis económica y su gestión por el Gobierno, sea tan relevante. A mi juicio, las medidas que ha tomado el Gobierno parecen sensatas y adecuadas. Supongo que algo habrá repercutido la magnitud de la crisis, como en otros países de Europa, pero en ningún caso me parece la razón nuclear que explique por sí sola la derrota. Lo demuestran que otros Gobiernos y partidos en el Gobierno han tenido mejores resultados.
Por el contrario, han sido medidas aparentemente alejadas del tema que nos ocupa las que, sin embargo, han desorientado a nuestro electorado más fiel, más sensato y más moderado.
Es verdad que ha faltado grandeza y que la campaña ha discurrido por cauces poco ilustrados, crispados y desmedidos. No hemos sabido elevarnos a dimensiones vinculadas con el espíritu y la historia de Europa, ni con los valores de nuestra cultura común. Tampoco hemos sabido desprendernos de miserias interiores, de prejuicios, ni de críticas fáciles a la corrupción. Finalmente, no hemos sabido explicar a nuestros conciudadanos todos los aspectos institucionales, competenciales y procedimentales que nos vinculan y nosobligan con Europa. No hemos despertado su interés, ni abierto expectativas suficientes sobre la importancia de Europa, para España y para cada uno de nosotros. Pareció que nos referíamos a algo ajeno y sin interés, vacío para nuestro esfuerzo y nuestra participación.
Es otra ocasión malograda para integrarnos en la Europa de los 27 y para animar al hombre en el impulso de una verdadera comunidad de naciones, base imprescindible para situar a ese nivel la sociedad política que nos debe dar un protagonismo mundial.
Quizás han podido repercutir más algunas ocurrencias, con excesos, exageraciones y posturas aún minoritarias a la mayoría de la sociedad española. Me refiero, por ejemplo, al anteproyecto de Ley Orgánica de Salud Sexual e Interrupción Voluntaria del Embarazo y a determinadas manifestaciones y tomas de postura que se han producido con ocasión de la misma.
La resistencia a informar a los padres, en las mujeres de entre 16 y 18 años, para decidir libremente si desean interrumpir su embarazo, es una norma antipática que se podría mantener, sin tanta rigidez, exigiendo una información a los padres, para que éstos puedan opinar, dejando claro que en última instancia es la mujer quien debe decidir. Hay mucha resistencia a esa medida en la sociedad y la gente intuye que es otra forma de disminuir el valor de la familia. No es buena la rigidez, ni colocar a padres en situaciones difíciles. En este caso la opinión pública no nos sigue y somos rehenes de sectores minoritarios, feministas muy radicales y gente a la izquierda del PSOE.
Legislar exige moderación, sentido común, no separarse de las creencias mayoritarias, intuir cuáles son las corrientes que impulsan y representan la oposición pública, es saber interpretar lo que más conviene en cada momento.
Por otra parte, esa intransigencia a la hora de rechazar el conocimiento por los padres de las intenciones de la hija menor de edad sobre la interrupción del embarazo, me parece contradictorio con el resto del anteproyecto, lleno de sentido común y con decisiones sensatas y meditadas, y con la excesiva prudencia, casi inamovilidad, con que son tratadas otras relaciones con la Iglesia Católica. En efecto, parece poco justificado que existen signos religiosos católicos en instituciones públicas y una enseñanza de la religión católica en escuelas públicas, con doble horario respecto a la Educación para la Ciudadanía.
En esos casos, y en otros similares, cualquier privilegio de la Iglesia, es un paso atrás, en la profundización de la democracia. En esto es muy poco lo que se necesita, mientras que prescindir de la familia en menores de 16 años es mucho más que lo que se necesita.
También se evidencia una falta de criterio y de creencia que agravan la contradicción. Ni tan poco ni tanto, y eso lo saben y lo sienten los ciudadanos. Junto con la ya vieja decepción provocada por la permisividad excesiva con las reformas últimas de los Estatutos de Autonomía, especialmente el catalán, consentido si no animado desde la Presidencia del Gobierno, es muy probable que este último tropezón haya aumentado el desinterés y el alejamiento por una política que muchos consideran errática y mal orientada.
En mi opinión, no son, pues, la crisis ni la política del Gobierno para afrontarla, que me parece acertada, los fenómenos que han producido una pérdida significativa de votos. Son más bien los errores viejos y nuevos los que desconciertan y desaniman, lo que exige una corrección a fondo de los objetivos que se persiguen y abrir el escenario a la esperanza, a la amistad cívica dirigida a la grandeza desde una mirada más limpia y menos interesada.

Gregorio Peces-Barba Martínez es catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid.

viernes, julio 3

Laica, neutra y aconfesional


Hace unos días podía leer en varios sitios una especie de comunicado oficial que anunciaba una próxima reunión de diversas organizaciones humanistas con las presidencias de la Comisión y el Parlamento europeos. El feliz acontecimiento tuvo lugar el pasado día 26 de junio y no he podido encontrar después ninguna referencia expresa al resultado producido. Ha sido a través de un acta elaborada por la representación de la Asociación Europea por el Librepensamiento que he podido enterarme de cómo fueron las cosas. Lo contaré a mi manera.
Durao Barroso y el señor Pöttering, siempre según la crónica a que me refiero, acudieron provistos de asesores. Frente a ellos tenían al motor no confesional del pensamiento europeo, del que forman parte diversas organizaciones masónicas entre las que estaban tres con presencia en suelo español: La G.L.S.E., La F.E.D.H. y el Gran Oriente de Francia, con su Presidente a la cabeza.
La cosa, por lo que he leido, no dio para mucho. Todos los intervinientes reivindicaron el papel del laicismo, aunque algún Comisario presente recordó que la Europa de nuestros días ya no se construye sobre ese concepto, sino sobre el de tolerancia en un momento en el que el fenómeno religioso tiene cada vez más presencia. Por lo que leo se hizo mucho hincapié en esto de la tolerancia, y el Presidente del Parlamento Europeo llegó a resaltar la importancia de todas las organizaciones, las confesionales y las que no lo son, que desde el mutuo respeto son capaces de defender una determinada idea de los Derechos Humanos, punto éste en el que se encuentran tan diversas entidades.
Giraron gran parte de las exposiciones en torno a los derechos de las personas, puestos muchas veces en duda por la aparición en nuestro suelo del dogmatismo religioso y del político, últimamente muy exacerbado en algunos países a consecuencia del fenómeno migratorio, hábilmente explotado -como siempre- por las ideologías extremistas.
Pöttering, en su intervención final rechazó que algunos modelos pretendieran aplicarse con carácter general en Europa, haciendo una clara alusión al sistema encarnado por la ley francesa de separación de las iglesias y el Estado, inaplicable, según dijo, en países como Alemania, que tenían otra tradición.
Hasta los españoles, según leo en el acta, se animaron a hablar, resaltando el hecho de que la masonería en España representa la "laicidad" y los Derechos Humanos, algo con lo que, por mi propia experiencia y por la pluralidad de Obediencias tan diferentes que existen, no estoy del todo de acuerdo: En España lo laico es un fenómeno de moda; ayer mismo leía en La Nueva España un artículo infumable del Presidente de la Caja Rural confundiendo ateismo con laicismo, y quedándose tan pancho. Todo el mundo habla de laicismo. Todo es o ha de ser laico. Pero las ideas siguen sin estar claras y queda mucho por hacer. No voy a negar, de todos modos, que lo más positivo es que se empiece a hablar de la cuestión, pues será el mejor camino para que las ideas vayan tomando forma y filtrándose en el tejido social, generación tras generación. Es en este punto donde, a pesar de lo huero de estas reuniones, me siento feliz de pertenecer al Gran Oriente de Francia, pues creo que -al menos según lo recoge el acta que manejo- se expresó una idea acertada de lo que significan las cosas: No se trata de igualdad entre lo confesional y lo aconfesional, como reivindicó el representante del Gran Oriente de Bélgica; se trata -afirmó Pierre Lambicchi- de la separación de las iglesias y los estados, lo que no quiere decir ni mucho menos que eso haya de traducirse en una abierta confrontación.
Durao Barroso, que ya el año pasado se reuniera con Jean Michel Quillardet -anterior Gran Maestro del Gran Oriente de Francia que transmitió el mismo mensaje-, cerró el encuentro rememorando aquellos tiempos en los que en su país, Portugal, la masonería era un grave delito. Recordó a los que le habían planteado la cuestión de las discriminaciones por razón de sexo (algo que también se abordó en la reunión pero respecto de determinadas confesiones religiosas) que él había peleado mucho por aumentar el número de comisarias. Acogió, más o menos, la idea planteada por Tony Van der Haegen, Vicepresidente de la Asociación Europea por el Librepensamiento, que había solicitado el nombramiento de un Comisario para los Derechos Humanos en la Unión Europea (Barroso habló de un grupo de trabajo o similar). Rememoró sus enfrentamientos con algunos países como China o Arabia Saudí, en incluso con George Bush a cuenta del despropósito de Guantánamo. Y culminó solemnemente su intervención proclamando que la Comisión que él presidía era "laica, neutra y aconfesional".
¡Y todos contentos!
Quien redactó el escrito al que me he referido apunta cierto escepticismo en sus conclusiones respecto a la utilidad de la reunión. Pero manifiesta su contento por el hecho de que las entidades humanistas europeas se hayan podido hacer oír. Coincido con esa apreciación:
Me alegra que el Gran Oriente de Francia haya estado para exponer una idea sobre la que lleva más de un siglo trabajando; una idea que constituye por sí sola una seña de identidad en la que muchos encontramos un reflejo y un objeto digno por el que combatir. Me alegra formar parte de algo que, lleno de defectos -algunos enormes-, tiene una gran voluntad de acción y reivindicación. A mí y a tantos nos corresponde ahora asegurar que esa capacidad para educar, para hacer llegar la noción del respeto a las personas, para estar presentes de manera tangible, más allá de las hermosas palabras y de la sempiterna teoría, en los debates sociales, siga siendo una realidad en los tiempos futuros. Este es mi sitio, no otro, y aquí me quedaré; pues sigo creyendo en la necesidad de una masonería verdaderamente útil al ser humano. Todo lo demás lo respeto, pero me sobra.

martes, junio 30

Cantando bajo la lluvia


Me ha hecho mucha gracia encontrar hoy esta viñeta de Peridis, que me parece uno de los mejores analistas políticos de este país.

¿Será verdad lo del abismo? Si es cierto, habida cuenta de las experiencias previas, una mayoría absoluta de gaviotas se arrima a babor y oscurece el cielo...

domingo, junio 28

Saliendo del armario


El pasado día 24, día de San Juan para más regularidad en la información, el diario francés Le Point publicaba una noticia relacionada con una supuesta "salida del armario" por parte de la Gran Logia Nacional de Francia, que es algo así como la representación de la perfecta y regular masonería sobre los pilares de la tierra.
Para quien no tenga una idea muy precisa de la cosa, diremos que la Gran Logia Nacional de Francia se define como la verdadera masonería, por lo que habrá que deducir que todas las demás organizaciones encarnan la más pura falsedad. La noción de lo verdadero implica que no se admita entre sus filas a homosexuales ni a mujeres. La masonería verdadera es cosa de hombres, como el Veterano; y además exige el porte de complicados oropeles y trajes de duelo a pistola. Se rigen por los ancianos usos y costumbres y por no sé cuantas reglas de no sé cuántos puntos, según aparece en su página, que me niego a publicitar desde este blog porque sigo sin creer que el mero porte de un mandil dé timbre de nobleza a nadie.
La "salida del armario" a que se refería la noticia -que sí enlazo- consistía en la publicidad, a mayor gloria de la apertura y transparencia, de los miembros integrantes del gabinete del que se dice Gran Maestro, François Stifani. En el equipo director, Le Point, que junto con el Express todos los veranos le pega un mordisco a alguna organización masónica (normalmente el Gran Oriente) colocaba dos nombres, uno de un "dit ouvertement homosexuel", Frédéric Lacave (con un importante puesto en el entorno de una Prefectura del centro de Francia); y el de una mujer, Malika Benlarbi, vinculada a la Prefectura de París (huele a Sarko ¿no?). Para colmo de males, Le Point tildaba a la organización de adogmática, insinuando sin muchas vueltas que podían formar parte de ella hasta los ateos.
Sorpresa, ruido y risas. La Gran Logia Nacional de Francia ha tenido que hacer una nota aclaratoria: El gabinete del Gran Maestro Stifani es "externo" a la organización. Y hay que creer en "dieu" para ser militante integrante, en caso contrario vas al infierno por hereje y depravado.

Europa Laica

Europa Laica recuerda que nadie está obligado a responder en el impreso de matricula sobre sus creencias.

Tras la apertura del periodo de matriculación del alumnado para el curso 2009-2010, Europa Laica ha iniciado una campaña en la que reclama a los poderes públicos que la enseñanza de la moral y doctrina católica y de otras religiones no se imparta en las escuelas, y que éstas no estén condicionadas por imposiciones de carácter religioso que vulneran principios constitucionales.En esta campaña, esta asociación estatal hace las siguientes recomendaciones dirigidas a los centros escolares y a las familias:

- Nadie está obligado a responder en el impreso de la matricula si desea o no que a su hijo o hija se le imparta religión. En caso de no responder a la pregunta de dicho impreso, por defecto, el centro escolar está obligado a que no se le matricule en religión.


Europa Laica considera que tal consulta vulnera el artículo 16.2 de la Constitución española, que dice “nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias”. En consecuencia, esta asociación cree que la religión debe salir de los centros escolares.


- Ningún alumno o alumna está obligado a asistir a clase de religión en cualquier centro público o privado del estado español. Por lo tanto, cualquier maniobra del centro que entrañe imposición o amenazas más o menos veladas, estigmatización o segregación, supone una vulneración de los derechos básicos de ciudadanía, actos que, en algunos casos, podrían ser constitutivos de delito. Además, un alumno en cualquier momento del curso puede decidir no asistir a religión, sin que esto deba suponerle ningún problema.


- Impartir religión en los centros de enseñanza en ningún caso supondrá segregación, discriminación o falta de atención del alumnado que no asista a clase de religión. Los centros tienen el deber de organizar los horarios lectivos priorizando las áreas comunes, sin que, en su caso, la religión interrumpa el normal funcionamiento de los centros, al ser una materia voluntaria y no formar parte del currículo general. Por todo ello, no debe disponer de departamento o equipararse organizativamente a otra área común.


Europa Laica recibe habitualmente denuncias sobre la deficiente interpretación que hacen algunos centros de enseñanza y algunas consejerías de Educación sobre la actual legislación en materia de libertad de conciencia y libertad religiosa, y que se traduce en la estigmatización y segregación de una parte del alumnado por sus convicciones y creencias religiosas o no religiosas. Europa Laica califica estos hechos como muy graves al ser niñas, niños y adolescentes, es decir, menores de edad, quienes los padecen.


Esta asociación propone que el gobierno incorpore en la ley de Libertad de Conciencia que prepara el Gobierno para presentar en el Parlamento antes de fin de año, que los poderes públicos velen por la laicidad de las enseñanzas impartidas en los itinerarios oficiales, dentro de los centros educativos de titularidad pública y de los privados sostenidos con fondos públicos, con el fin de evitar cualquier interferencia en los objetivos educativos de convicciones particulares religiosas, filosóficas o ideológicas.


Europa Laica también quiere que el Estado no subvencione, en ningún caso, centros educativos con ideario propio de carácter religioso o no religioso, y que los centros con ideario propio sean sostenidos con sus propios medios.

Madrid, 23 de junio de 2009

sábado, junio 20

Figeac


En la fotografía, Pierre Lambicchi, Gran Maestro del Gran Oriente de Francia en este momento, acompañado de la alcaldesa de Figeac y otras autoridades.

La semana pasada estuve en Figeac. 1900 kilómetros en mi Ibiza rojo del año 92, abollado y viejo, en el que regresé con un ruido extraño que desapareció un poco antes de llegar a Montauban.
Visitar Figeac no es que sea muy recomendable. Debería ser obligatorio. Sí, forzoso para aquellos a los que les guste ese "esprit français" que a algunos nos hace perder toda objetividad -bendita confianza inquebrantable-, anhelando que llegue el día del retiro y uno pueda cruzar la frontera para decir "au revoir" a esto que tanto lo harta a veces. No obstante, conociéndome, seguro que luego no pararé quieto hasta regresar ¡Quién sabe!
Figeac, cuyo hijo más ilustre es hasta la fecha Champollion, se encuentra en el corazón del Lot. No pude disfrutar mucho de la población, que me pareció una preciosidad y, según me contaron, con un mercado muy animado y lleno de encanto. El entorno es una maravilla. Se parece mucho a Asturias. Las colinas quizá están un poco más gastadas por la erosión y, oh maravilla, no hay esa plaga invasora que son los eucaliptos y que tanto afean nuestro país. Castaños, robles... Hasta pude ver por primera vez en mi vida una morera dando fruto. Sí, hay que volver a Figeac sin congresos de por medio y con tiempo suficiente para visitar todos los alrededores. Merece la pena.
Participé en las reuniones del Congreso de las que no hablaré, pues resultan cargadas de burocracia y tampoco importan a nadie más que a los que debemos estar; y asistí a la conferencia de prensa que dió el Gran Maestre, Pierre Lambicchi, en el Ayuntamiento de la ciudad, acompañado de otros miembros de la dirección del GODF y de la alcaldesa de la ciudad.
He de confesar que no me gustó -que me disgustaron mucho-, las respuestas que se dieron a algunas cuestiones: evasivas que yo mismo he tenido que soltar con idéntico desagrado cuando alguna periodista me ha preguntado lo de "si se admiten mujeres en las logias del GODF". Decir que somos mixtos desde 1974 o que admitimos la iniciación de las mujeres desde 1902 es un cuento que se agota en sí mismo porque la gente no es tonta; y es una afirmación que no resiste el mínimo examen de alguien que asista a la entrevista un poco enterado de la diferencia entre los derechos de admisión y pertenencia. Desdichadamente, parece que se sigue contando con la desinformación como aliado. Y luego nos quejamos de la mala prensa a pesar de todo lo que luchamos y hacemos para que llegue de nosotros una imagen real, alejada de la de comeniños, machistas empedernidos, arañas infiltradas en las cortes palaciegas, amigos de nuestros amigos y nada más, hombres de negocios e intereses oscuros.
Más tarde -vuelvo a retomar el hilo-, ante 200 personas, Pierre Lambicchi habló, chasqueó la lengua, y remitió al auditorio en repetidas ocasiones al sitio web del Gran Oriente de Francia, con lo que fue inevitable para algunos asistentes preguntarse qué hacíamos todos allí si podíamos resolver las dudas en nuestras casas respectivas. Entre respuestas a medias, o que no se contestaron como algunos esperábamos, y mientras al ponente le daba tiempo a atender la mensajería del teléfono móvil, sí deslizó dos conceptos y una reflexión que me guardo, que me gustaron mucho y que planteó muy bien: El simbolismo reductor y el liberador. No hablaré de eso, pues daría para un largo, muy largo texto y no es este ahora el objetivo, pero sí digo que al menos por éso mereció la pena.
Creo que se nota demasiado que echo de menos a Jean Michel Quillardet ¡Qué le voy a hacer! Nunca hay nadie imprescindible.
Figeac, en todo caso -y esto es lo más importante-, tuvo momentos buenos y hasta hubo tiempo para tomar una cerveza en muy buena compañía.
Transcribo a continuación la noticia aparecida en la prensa local, La Depeche, para general conocimiento:

Figeac. La Franc-masonería acogida

El Gran Oriente de Francia celebró una conferencia.


Pierre Lambicchi, Gran Maestro del Gran Oriente de Francia, ha estado en Figeac con ocasión de la celebración del congreso de las logias masónicas del Sur de Francia y de España, que ha reunido a sus 70 representantes. Recordó que esta Obediencia cuenta con más de 48.000 miembros.
"El objetivo -dijo- es desarrollar la comunicación para hablar de nuestra orientación social y prestar también atención a las ideas que nos llegan. Representamos un corpus social y no tenemos ningún miedo a decir que somos francmasones. Se trata de defender una masonería social. En lo que toca a esta imagen de una sociedad secreta, en lo único que consiste el secreto masónico es en algo íntimo, una búsqueda propia a cada persona. Esto es así a pesar de que en algunos medios uno no pueda decir que es masón.
Cada una de las 1200 logias estudia los temas propuestos y votados para contribuir a una síntesis naciona. "La más importante de las reflexiones en el momento actual afecta a la revisión de la legislación bioética y a la defensa del laicismo, continuamente amenazado", remarcó Pierre Lambicchi.
El método masónico supone una disciplina utilizando ritos, simbolismo, y la ilustración recíproca a partir del intercambio de posiciones. Los masones están habitualmente presentes en la vida activa y civil gracias a sus métodos de reflexión. El Gran Maestro afirma: "La gente es curiosa, la masonería hace soñar".


viernes, junio 19

Esperanza Roy

Sí es cierto que soy un poco mitómano. Para qué lo voy a negar. En mi despacho hay una foto con Paul Bocuse y unos muy buenos amigos, que es para mí la representación gráfica de un sueño muy lejano, casi perdido en la niñez (y no estoy exagerando). También hay un bote de cristal con arena de la isla de Córcega y una piedra proveniente de la misma isla, lugar de nacimiento de Napoleón Bonaparte, uno de los juristas más prácticos de todos los tiempos.
Ayer, por pura casualidad, en una sidrería muy cercana al Teatro Campoamor, apareció Esperanza Roy, toda una figura del teatro y la revista españoles que está por Oviedo participando en el Festival de Zarzuela. La foto con ella y mi amiga bonita fue inevitable, aunque todo hay que decirlo, fue la propia Esperanza Roy la que tuvo la amabilidad, el remango y decisión de dejar la cena y ponerse ante el objetivo.

lunes, junio 15

Colectivo para la promoción laica en Francia


Añado hoy un enlace en este blog que me han remitido desde Francia: El Comité para la promoción del Laicismo. Acabo de llegar de allí con las pilas cargadas y he tomado conocimiento de la problemática que se plantea desde el momento en que aquélla República va a comenzar a reconocer los títulos universitarios expedidos por una potencia extranjera: El Vaticano.
Escuché al Gran Maestre, Pierre Lambicchi, hablar el sábado sobre esta cuestión ante doscientas personas en Figeac. La ley Carla -una novedad en Francia-, que permite algo que en España conocemos como educación concertada, también es una referencia próxima a ser aprobada por la Asamblea Nacinoal en el país vecino. De ahí que, ante tanta novedad reaccionaria, se esté planteando una mobilización que debería ser una referencia a tomar en cuenta en países como el nuestro.
Como tengo muy a gala pertenecer al Gran Oriente de Francia y seguiré vistiendo todas las mañanas este mismo orgullo, contribuyo muy modestamente -lo sé- a difundir la palabra. Lo hago sabiendo que aquí la tarea a realizar es otra muy diferente; pero con el ánimo de mantener al corriente a los miembros del Gran Oriente de Francia en España, y con la esperanza de que, tomando el ejemplo tan próximo, podamos llegar a hacer aquí algo semejante.

lunes, junio 8

Elecciones europeas 2009


Quedan tres años para las elecciones generales ¿de veras? Eso significa que pueden pasar muchas cosas, aunque yo me resisto a creer que no estemos ya ante un cambio de ciclo político en España.
Para mí esta es la imagen de la victoria -y de más cosas- en estas elecciones. La reproduzco en este blog sin hacer más comentarios pues creo que habla por sí sola y transmite más que las consabidas mil palabras.
Buen lunes y mejor resaca.

sábado, junio 6

Paradojas

Manuel Fraga Iribarne ha sido el encargado de anunciar la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales a David Attenborough. Los motivos para otorgar el galardón, según el propio ex ministro de Francisco Franco Bahamonde, están relacionados con la defensa del medio ambiente y la divulgación del conocimiento del entorno natural utilizando, entre otros medios, la televisión, donde el naturalista británico ha sido un pionero.
No deja de ser paradójico que la lectura de un texto semejante haya sido encomendada a Manuel Fraga, quien fuera ministro en la época de las bombas de Palomares, esto es, en aquellos años en los que el cemento empezó a extenderse por el Mediterráneo hasta llegar a nuestros días.
Los Premios Príncipe de Asturias vienen evueltos de vez en cuando en alguna polémica de tinte localista, pues han quedado radicados en el más invicto de los tuétanos de Oviedo en tanto que las grandes poblaciones que rodean a la capital se dan codaños para obtener alguna migaja mediática. También, en el catálogo de críticas, aparece la concesión de recompensas con fuerte carga televisiva a personajes públicos que todavía -según el juicio de muchos- no atesoran más méritos que garantizar una cobertura segura a todo el ceremonial y empacho que rodea este agasajo.
A la lista de desatinos convendría quizá añadir ahora la falta de tiento u oportunidad al seleccionar a los portavoces de los jurados deliberantes: Aparte del cemento, no hace tantos años que Manuel Fraga Iribarne, ex ministro del anterior Jefe del Estado, andaba cazando pulgas mientras el Prestige vomitaba todo lo que tenía dentro frente a las costas de Galicia.